27 de febrero de 2012

Primer Relato. // Una historia de dos.

Antes de nada, quería decir, que no me acordaba del último día para entregar el relato, es decir, la fecha límite. A lo mejor me adelanté, pero es que no lo recuerdo. Por eso, siento muchísimo si alguna no le ha dado tiempo de verdad. Pero a mí me sonaba que era el 26 de febrero no sé por qué. Pido disculpas si alguna le ha sentado mal. En serio, no era mi intención.
Un beso :)
***

Toda historia tiene su principio y su final. Y la suya no iba a ser diferente, aunque sí que había un cambio, y es que su final iba a ser tan brusco que volvería a convertirse en parte de la historia.
Abrió su ventana con cuidado, como siempre. Esa delicadeza que tenía para realizar cualquier acto, era una de las rarezas que la describían. La tenue luz la abrigaba, como cada mañana. Esperó tener alguna sorpresa pero esta vez no había nada. Ni una rosa, ni una fotografía, ni siquiera una simple carta. Nada. Una lágrima recorrió su mejilla ruborizada. Su maquillaje seguía intacto y sus ojos habían perdido algo más de brillo, cómo lo hacían desde hacía a penas unos meses. Esos ojos tan cristalinos, esos ojos que decían tanto de ella, esos, tenían miedo a apagarse, a extinguir el fuego que irradiaban.
Miró cómo una pareja se cogían de la mano en el banco. Los recuerdos, una vez más, volvieron. Y, a pesar del esfuerzo, una lágrima volvió a humedecer sus mejillas. Se prometió que sería la última lágrima que se derramara por hoy. Cerró la ventana con el dolor que aún llevaba dentro. Ese dolor que cada día se hacía más duro de llevar y eso sólo lo sabía ella.
Miró a su alrededor. Se sentó en esa cama fría que, aún llevaba el dulce aroma a él. Y observó ese cuarto invadido por la luz de la ventana pero a la vez tan apagado. Recordó que está sola. Que la soledad era su mejor amiga en ese momento. Su mejor aliada. Esa que no se atrevía a desvelar ningún secreto y también sabía dar lugar a aquellos momentos en los que, ahora, se pasaba su vida. Quiso coger el álbum de fotos y algunas cartas para releerlas pero con fuerza, esa que poco a poco se debilitaba, intentó oprimir esa acción.
Se levantó de su cama y se calzó. Abrió la puerta y dejó esa casa tan vacía y tan fría para adentrarse en otro mundo de problemas y de menos tranquilidad. Su dirección era la misma de siempre. El paseo que siempre realizaba acompañada de su triste soledad se volvía a repetir una mañana más. La gente alborotada, corría de una lugar hacia otro. Tomando riendas en su vida y enfrentado problemas. Eso que ella no podía lograr hacer por el simple hecho de que su vida se la llevó ese tren que llevaba como pasajero a alguien que tampoco había logrado ordenar ninguna idea en su cabeza, a alguien que veía como su vida carecía de algún sentido con el paso del tren, a alguien que su dirección era algo tan confuso que sólo quería darse la vuelta. Pero no había marcha atrás.
Una hoja del aquel enorme árbol se posó en su mano. Una hoja que ya no tenía vida. Una hoja apagada como tantas en otoño. Esas hojas que tanto le encantaban. Suspiró. Ella sabía aprovechar lo increíble de cada estación y sin duda eso era lo increíble del otoño. Los instantes debajo de ese árbol, que le aportaba una sombra invadida por los rayos de luz, eran mágicos. Le encantaba el otoño. Adoraba ese aroma que desprendía.
Y, de repente alguien tocó su hombro con su mano helada. Ese frío que sólo poseía ella. Ese frío que la caracterizaba por encima de las demás. Se dio la vuelta. Pero no encontró a nadie. Fue una simple imaginación que, fue producto del anhelo que lleva consigo. Recuerda cómo hace años, ellas estaban justo debajo de ese mismo árbol, a la misma hora. Pero encontrarías tantas diferencias del antes al ahora. Ahora en cambio, está sola. No sonríe porque no le sale, y antes simplemente no podía contenerse. Se le veía tan feliz. La añora tanto que hubiera hecho cualquier cosa para recuperarla. Ese pedacito que se llevo consigo era algo demasiado grande, eso que necesitamos sentir, tan imprescindible. Se llevo una amistad. Esa amistad que perduró desde los dos años hasta un maldito día que nunca olvidará. Ahora, más que nunca, siente que no volverá. Fue tanto para ella y, sabe que siempre lo será. ¿Sabéis lo que es un siempre? Es lo que ellas dos se prometieron pero parece que el destino no quiso formar parte de tal pacto. Por un instante deseó borrar todo solamente para volver con ella. Era lo que más le importaba, algo que significaba demasiado para ella. A ese dolor poco después se le sumó otro que le dolía tanto como el anterior. Eso hizo destruirla por completo. Hundirla en lo más profundo de la miseria. Él. Sólo se quedó en un simple verano. Eso que ella intentó impedir con sus fuerzas pero no logró.

Subió al taxi. Algo le decía que a Nueva York todavía le faltaba algo. Y es que se fue dónde ella más deseaba. Se fue para cumplir el sueño de ella, pero sin ella. Tantos momentos transcurridos a su lado que, ahora y siempre, serán inolvidables. Lo era TODO. Era la única persona que conseguía hacerle sentir vivo, feliz, tan feliz que le regalaría todas las estrellas, esas que nunca podrán deslumbrar más que ella.
El taxi se aleja del restaurante. De nuevo volvió a dejar a una tirada. A una que, podría haber sido incluso la mujer de sus hijos, pero nunca su mujer perfecta. La única que destacaba, que le podía hacer sonreír era ella. Se alejó para no hacerla daño, pero acabó haciéndose un daño irreparable a él. Ese aroma a aire fresco que acaricia su suave rostro, una vez bajado del taxi. Ese aroma, le recuerda mucho a ella. Y es que es evidente que no la ha olvidado y que la hecha tanto de menos que, ya le da igual los motivos por los que la dejó con las lágrimas en su dulce rostro. Y en ese justo instante toma una decisión. Por fin tenía algo claro en sus ideas. Quería recuperarla porque era la persona que más quería en el mundo y eso bastaba como motivo.
De nuevo se encontró con el mismo tren. Ahora iba sin maletas porque sabía que volvería. Pero esta vez acompañado. Acompañado de lo más importante de su vida. Cumplirá el sueño de la que será su futura mujer. Es ridículo pensar que a los 20 años ya se quiera casar, pero es inevitable cuando has encontrado a la persona que pensabas que tanto tardarías en encontrar. Has encontrado tu motivo para sonreír, para luchar, para despertarte cada mañana, acostarte cada noche y hacer cualquier locura por ella.
Sabía perfectamente dónde la encontraría. Se conocía todos sus gustos y especialmente sabía que adoraba el otoño y el enorme árbol dónde se resumía su vida.
Quiso llegar lo más deprisa posible. Pero como no podía volar esperó pacientemente a que el destino jugara de su parte y aún encontrarla allí.
Cuando al fin llegó, divisó desde lejos una chica sentada debajo de aquel árbol con la cabeza entre sus piernas y los brazos rodeándolas. Se veía tan preciosa hasta cuando estaba triste. Había sufrido tanto que, por un momento dudó si avanzar y seguir haciéndola daño. Pero esa duda se esfumó cuando ella alzó la cabeza y sus ojos se posaron en los de él. El brillo que habían perdido, en un instante se recuperó y una sonrisa casi imperceptible apareció en su rostro. Él siguió y ella se levantó. Cada vez iba más deprisa. Sólo querían fundirse en un enorme abrazo lleno de tantos sentimientos y sentir el calor del otro.
Ese momento del encuentro fue tan espectacular que, hasta la gente de alrededor se pararon y adoraron a la pareja que en un futuro se convirtió en un matrimonio. Los besos fueron tan intensos y tan mágicos que sólo un enamorado puede sentirlos. Los recuerdos tristes se borraron por completo. Y al fin se sintieron llenos, completos. Una historia de amor como otra cualquiera. Un amor que traspasó barreras, traspasó mares, océanos y todo lo que se le pusiera delante. Un amor que todos deseamos y muy poco encontramos. Sólo luchando, teniendo ese valor a enfrentarte a todo puedes conseguir algo semejante. Porque los cuentos de hadas se cumplen sólo si tú quieres.
***
Lo repito, y lo vuelvo a repetir. Personalmente, creo que es una de las historias en las que más reflejada me siento. Y si alguien no le parece lo suficientemente buena como para ganar, siento decirlo pero, me la suda bastante. Creo que esta chica, escribe genial. Y mentiría si dijera que no me gusta como escribe. Quizá hayan faltas, o conjugaciones erronéas de verbos. Pero, no han sido lo suficientes, como para hacerme cambiar de opinión. A esta chica, no la conozco de nada. No creáis tampoco que la he hecho ganar porque es mi amiga. No, lo siento, no nos conocemos. Pero, ojalá algún día lo hicieramos. Realmente, por lo que esta chica me ha dicho, alguna que otra vez, es una bellísima persona y todos deberíamos coger ejemplo de ella. Perdonarme hoy pero es que tengo un dolor de cabeza terrible, y parezco una borde, pero es que es así. Yo creo que este relato, se merecía ganar. Y ya no solo por el simple hecho de que escriba fenomenal, si no, porque lo repito. Me sentí muy identificada con la protagonista. Y justo, transmitía los sentimientos que yo quería explicar. Pero qué, por alguna extraña razón, no podía.
Dicho esto, espero que os guste el relato, tanto como me gustó a mí. Un besito ;)


3 ∞:

  1. ALUCINANTE. Me emocioné y todo.
    Muchísimas felicidades a la ganadora!!

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  2. Muchísimas gracias, en serio. Gracias por el premio y tu apoyo.
    Todas sabemos que tú eres una persona maravillosa y claro que me gustaría que algún día nos conociéramos.
    Muchísimas gracias de nuevo:)
    Un beso.

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  3. DIOS!!!
    es preciosaaaaa
    (comparada con la mierda que escribi yo) (no sabia que habia aqui tanto talento je je je)

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Sabor a caramelo, te adoro, te anhelo. Sentir la pasión, me derrites con tu olor. Sabor a café es el sabor de tu piel. Tus labios canela, tus besos de miel.